Árboles Monumentales, singulares o remarcables

Los árboles monumentales pueden destacar por muchos motivos. El principal suele ser sus grandes dimensiones, como es el caso del General Sherman, una sequoia (Sequoia sempervirens) en el Sequoia National Park en California, aunque no es este el único motivo el que hace que un árbol sea destacado. También se consideran importantes aquellos árboles que presentan una gran antigüedad, como los tres alerces (Fitzroya cupressoides) del valle de Ultimo, en el Tirol italiano. Se dice de ellos que fueron coetáneos con Julio César, aunque no se ha llegado a demostrar nunca. Un árbol también puede destacar por su situación en lugares insólitos (encima de piedras, etc) o sus formas extravagantes (Pakenham, 2002). No podemos olvidar que éstos árboles, además de su belleza, nos pueden proporcionar información arqueológica del paisaje que los rodea (Muir, 2005).

Antecedentes en la catalogación de árboles monumentales: experiencias europeas de los siglos XIX y XX.

Las primeras catalogaciones de árboles monumentales en Europa se dieron en Inglaterra, con la finalidad de establecer medidas legales para protegerlos. El motivo principal que les llevó a tomar esta decisión fue seguramente el hecho que la masa forestal de las islas británicas se estaba viendo reducida drásticamente debido a la explotación masiva y continuada de madera y carbón durante el siglo XIX y principio del siglo XX. Los trabajos más importantes fueron los de English Nature, una importante organización gubernamental dedicada a la conservación del medio natural de Inglaterra. Actualmente dispone de un inventario nacional de árboles monumentales muy completo, elaborado conjuntamente con Treework Environmental Practice mediante el desarrollo de una metodología estandarizada muy elaborada para recoger y gestionar la información referente a diferentes características de los árboles monumentales del Reino Unido. 

En Francia la primera preocupación por el estado de éstos arboles documentada es una circular del Director General de la Société Nationale d’Eaux et de Forêts pidiendo a los encargados de la gestión de los bosques franceses que protegieran “los arboles de renombre en el territorio, ya sea por los recuerdos históricos o legendarios o por la admiración que inspira su majestuosidad de su base, su tamaño excepcional o su edad venerable”.

Legislación y árboles monumentales en Europa

A nivel de la comunidad europea no existe una normativa específica sobre los árboles monumentales y todos los documentos creados hasta hoy se refieren a ellos de forma muy tangencial. Las figuras legislativas dentro del marco jurídico de la Comunidad Europea que pueden relacionarse con la protección de los árboles monumentales son las siguientes:

El artículo 130 R.2 de la Acta Única Europea establece:

“El principio de prevención: en muchos campos, evitar la incidencia de riesgos es mejor que remediarlos y, en el caso del medio ambiente, esta estrategia resulta clave, ya que los daños ocasionados suelen ser graves e irreversibles”

El artículo 45 de la Comunidad Europea establece que

“la administración tiene la obligación de proteger el interés general de disfrutar de un medio ambiente adecuado”.

La protección de los árboles monumentales puede relacionarse con el artículo 10 de la Directiva de hábitats 92/43/CEE, relacionada con la red Natura 2000 que tiene el objetivo de proteger formaciones y estructuras que cumplen la función de corredores verdes entre comunidades separadas.

Es importante destacar la preséncia de figuras legislativas de protección de árboles monumentales a nivel estatal en países de la Comunidad Europea como Inglaterra, Francia o Italia.

Árboles monumentales en Catalunya

Catalunya tiene una superficie forestal considerable. Más de la mitad de su territorio (unos 19.000 km2) está ocupada por más de un centenar de especies diferentes de árboles. Entre ellos existen algunos ejemplares que destacan por encima del resto.

Básicamente estos árboles se caracterizan por sus grandes dimensiones, belleza o edad considerable, y, en muchos casos, por los tres factores a la vez. Algunos han sido testimonios de hechos históricos relevantes o son protagonistas de leyendas y tradiciones. Otros están asociados a personajes famosos como poetas o bandolers. Muchos se han erigido como símbolos y forman parte del patrimonio cultural, natural e histórico del país, como el Pi de les Tres Branques, recién cortado en un acto vandálico. 

Así pues, los árboles monumentales (o singulares) en Catalunya no son valorados única y exclusivamente como elementos botánicos sino que también presentan un alto componente antropológico: historia, tradiciones, leyendas y en definitiva cultura popular arraigada a un determinado territorio (Palacios, 2002). 

La Generalitat de Catalunya regula legalmente diferentes figuras de protección para este tipo de árboles: árboles monumentales (decreto 214/1987 de declaración de árboles monumentales) y árboles de interés comarcal y árboles de interés local (decreto 47/1988 sobre la declaración de árboles de interés Comarcal y Local).

Se consideran árboles monumentales los ejemplares que, por su tamaño excepcional dentro de su especie o por su edad, historia o particularidad científica, sean merecedores de medidas de protección (decreto 214/1987).

Los árboles de interés comarcal y local no consiguen la notoriedad de los anteriores pero también se considera necesaria la protección y conservación por sus características y popularidad dentro del municipio o la comarca.

El decreto 120/1989 de 17 de abril sobre declaración de arboledas monumentales de interés comarcal y local es el último decreto del departamento de Medio Ambiente que establece protección para las arboledas o conjuntos de árboles. 

En Catalunya actualmente la legislación contempla un total de 186 árboles monumentales, y 201 árboles de interés local o comarcal.

En la fig. 1 podemos observar la distribución de los árboles monumentales por comarca, y en la fig 2 los árboles monumentales por especie. Observamos que más de un 30% del total se encuentran en las comarcas de Osona, La Selva y el Vallès Oriental, no tanto por ser zonas especialmente forestales sino por ser seguramente las más estudiadas en este aspecto.

Las especies mas frecuentes con categoría de árbol monumental son las encinas (Quercus ilex subsp. ilex), el roble pubescente (Quercus humilis) y el plátano (Platanus x hispanica) que representan un 13.44%, 10.75% y 5.91% del total respectivamente. 

No sólo el gobierno autonómico tiene en cuenta los arboles monumentales. Existen organizaciones y entidades sin ánimo de lucro a nivel estatal, autonómico o local que apostan por la catalogación de árboles singulares como el proyecto  Leyendas Vivas (http://www.leyendasvivas.com). El Observatori del Paisatge publicó un dossier con las direcciones web dónde se puede encontrar información sobre árboles monumentales y singulares de todo el mundo. (Link: http://www.catpaisatge.net/dossiers/arbres/esp/directori.php#EUROPA)

Los arboles, pues, han dejado de ser un simple recurso botánico para convertirse en  una herramienta importante para la dinamización socioeconómica del territorio, patrimonio cultural y un testimonio histórico que debemos preservar. 

Fig 1 ÁRBOLES MONUMENTALES POR COMARCA. propia

Fig 2 ÁRBOLES MONUMENTALES POR ESPÉCIE. Fuente: elaboración propia

REFERENCIAS

– BOADA, M; BOADA, A; VIDAL, A (2011). Arbres remarcables de Catalunya. 100 ombres colossals. Figueres: Brau Edicions. 

MUIR, R. (2005) Ancient trees, living landscapes. Gloucestershire: Tempus publishing. 

– PALACIOS, César-Javier (2002). Árboles singulares de la provincia de Burgos. Historias, leyendas y tradiciones populares. Burgos: Librería Editorial Berceo.

– PARÉS, E. (2003)  Llistat de llibres sobre arbres monumentals. Barcelona: Base de datos de la Dirección General de Patrimonio Natural y Medio Físico del departamento de Medio Ambiente.

– PAKENHAM (2002) Remarkable trees of the World. London: The Orion Publishing Group.

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