Diario de la Vuelta a El Camí de Cavalls: pasado, presente y…futuro?

Ya en otros artículos publicados en nuestro blog hemos podido hablar de Menorca, isla mediterrania Reserva de la Biosfera. 

En esta entrada, nos centraremos en el Camí de Cavalls (camino de caballos), un itinerario que rodea íntegramente el perímetro de la isla recorriendo calas, prados, barrancos y zonas costeras.

La historia de este sendero se cree que se remonta al S. XIV, tiempo de Jaime II, cuando se abrió con el objetivo de que los soldados armados pudiesen vigilar la costa de la isla i se pudiesen comunicar las diferentes torres de vigilancia. Pese al paso de los siglos, los diferentes dominadores y governadores de Menorca, han tenido como prioridad su mantenimiento. Un ejemplo es el governador inglés Richard Kane, que en el año 1736 lo consideró “camino real” y, como consecuencia, ordenava mantenerlo limpio y transitable (Carreras, D, et al. 2010). Más tarde, cayó en desuso, hasta que en la década de los ’80, el movimiento popular lo quiso recuperar, reabrirlo completamente y restaurarlo. Debido a que muchos tramos del Camí transcurren por fincas privadas, hizo falta la implicación política para hacerlo realidad, hasta que en el año 2010 se abrió completamente para recorrerlo a pie, caballo o en bicicleta, i el año 2012 fue considerado sendero de gran recorrido (GR-223).

Ya personalmente hablando, mi vínculo familiar con Menorca desde el 2008 han hecho que haya podido disfrutar de la isla durante todas las épocas del año, y haya podido recorrer varios tramos en las 3 modalidades posibles (a pie, caballo o en bicicleta todo terreno-BTT-) principalmente por el tercio Este de la isla (Costa Sur de Alaior hasta Costa Norte de Maó), por la proximidad al pueblo que tan bien me acoje cada vez que cruzo el mediterráneo, Alaior. Aún así, a parte de desconocer el resto de tramos del Camí, siempre me había llamado la atención completar en BTT la denominada Vuelta a Menorca por el Camí de Cavalls íntegramente. Finalmente, este verano (verano 2016), por diferentes circumstancias pude realizar este reto personal y deportivo que tenía penduente y siempre me había inquietado hacer.

Disponía de 2 semanas, en pleno agosto. No tenía la preparación física adecuada, no llevaba el mejor material, ni era la mejor época del año, pero la motivación por conseguir hacer la vuelta en 4 días era lo que me ilusionaba. 

Al llegar a Menorca con el ferry y la BTT, pude disfrutar de las fiestas de Sant Llorenç, y durante la primera semana, pude rodar haciendo caminos interiores, carretera y algún tramo del Camí. Hacía 2 años que no cogía la bici y quería vercomo respondía el cuerpo y las piernas antes de aventurarme. Durante aquellos 4 días de preparación previa las sensaciones fueron bastante buenas. Así pues, el domingo 21 de agosto me acercaron en furgoneta al Puerto de Maó, el km 0 del actua GR-223. La idea era hacerlo en 4 días, en solitario, con la mochila con algo de comida, mucha agua, y material para haver bivac. 

Siempre que iba a Menorca, en mis rutas en solitario, tenía ratos de desconexión total, aislamiento, y buenas sensaciones estando solo, haciendo lo que te gusta y disfrutando del paisaje de contrastes que te ofrece Menorca. En esta ocasión, y por diferentes motivos, en vez de ratos, quería que fuesen días. Llevaba el móvil, pero la idea era encenderlo lo menos posible para desconectar de todo y de todos al máximo. En un mundo en el que estamos tan conectados por los smartphones, siempre va bien poder escuchar el sonido del viento, el canto de los pájaros o el romper de las olas en la costa, sin oír los tonos de las diferentes notificaciones virtuales del día a día. 

El primer día, la idea era ir de Maó a les Salines de Fornells; intenté empezar temprano para evitar las altas temperaturas. Por suerte, soplaba tramontana y como estaba fresco, el trayecto fué bien. Tramo de asfalto hasta Sa Mesquida, entrar al Parque Natural de s’Albufera des Grau, y parar a comer y descansar en s’Arenal d’en Castell. Cuando el sol ya no pegaba tan fuerte, hice un trozo más hasta Cala Tirant, donde cené y posteriormente busqué un rincón para dormir. Encontré un restaurante abandonado donde poder resguardarme del fuerte viento que soplaba y que me había acompañado todo el trayecto. Durante esta etapa ya pude ver algunos contrastes. La calma de tramos boscosos cuando el camino se metía hacia el interior, alterada por urbanizaciones turísticas llenas a rebentar, hasta infraestructuras antiguas y abandonadas, que pese a estar en primera línea de mar de una cala turística, no se deconstruyen y siguen evidenciando la actuación y efectos del turismo. Este tramo del camino, no tenía desniveles importantes, por lo tanto la erosión del suelo que pude percibir, era moderada. 

Después de desayunar alguna cosa que llevaba en la mochila, empecé temprando la segunda etapa que, con diferencia, sería la más dura. El objetivo era ir hasta Ciutadella, recorriendo todo el tramo de la costa Norte más virgen y escarpado, con muchos tramos no ciclables, importantes desniveles y prácticamente ningún tramo asfaltado por urbanizaciones. Sin duda, se trata del tramo más salvaje y a la vez más bello, donde aprecias la Menorca en estado en puro. 

Acantilados imponentes colindantes con la mar, geología de la era primaria y secundaria con arenas y areniscas rojizas. La vegetación y el paisaje moldeados por los fuertes vientos del Norte, cogiendo formas singulares para ofrecer la menor resistencia al aire, que justamente aquel día, también soplaba fuerte y hacía el paisaje todavía más atractivo, con la olas rompiendo contra las rocas. En este tramo, se veían actuaciones para contener la erosión, como colocar piezas de madera en la bajadas y subidas pronunciadas para tener el suelo y evitar su pérdida. No obstante, el diseño del camino original, lejos de hacer las típicas ziga-zagas para suavizar las pendientes, subía y bajaba recto y vertical. Este hecho, provoca que cuando llueve con fuerza, el agua coja un camino preferente que arrastra todo el suelo hacia el fondo. De hecho, me encontré con algunos de estos soportes de madera prácticamente suspendidos en el aire debido a la citada pérdida de suelo. Ya después de cojer fuerzas en el restaurante de Binimel·là, con los primeros turistas que ya llegaban a las deseades calas de la zona del Pilar, Pregonda, etc, continuaba mi objetivo, con muchos ratos de arrastrar la bici. Ya al final, en Punta Nati, la roca calcarea afloraba en superficie haciendo muy difícil el avance sobre la bicicleta. Debido a los baches, perdí el móvil, pero eso no iba a impedir que quisiese acabar el reto que me había propuesto. Llevaba más de de 10 horas de actividad entre caminar y pedalear, y necesitaba cenar bien, descansar, y per suerte, me pudieron venir a recojer. 

Después de descansar en Alaior, me llevaron de nuevo a Ciutadella, cerca del sitio donde me recogieron la noche anterior, con tal de poder seguir la vuelta y llegar a Son Bou. Este tramo fué bastante ciclable en general, y donde seguramente se encuentran las mejores calas de la costa Sur ((Turqueta, Fustam, Escorxada, etc). Realmente, aprecias la belleza de estas calas, vírgenes no hace mucho tiempo, pero que ahora “disfrutan” de servicios de duchas, restaurante, socorrismo, etc, donde esta virginidad ha sido perturbada, almenos en temporada alta. A todos estos servicios tan bien recibidos por el turismo de masas, hay que sumar el “gancho” que han tenido algunos de estos rincones, por ciertos spots publicitarios. En resumen, la masificación, es otro factor de riesgo ambiental que pude apreciar. Un hecho concreto que me llamó la atención, fueron las ganas de posar y hacer un selfie en “la Turqueta esa”, así denominada por una turista nacional. El hecho de poder decir, almenos he estado en la playa del anuncio, aunque en ésta no se pudiese ni tan solo estender la toalla, tiene mucho valor hoy en día…Mientras tanto, a menos de media hora de pedalear, pasé por una finca agroganadera, donde un campesino, ajeno a todo aquel bullicio del turismo de sol y playa, conducía sus vacas a un prado con más hierba. Mientras todo el mundo se bronceaba al sol de su isla natal, él buscaba las sombras de los árboles para hacer más llevadera su dura jornada veraniega. En cuanto llegué a Cala Mitjana, las urbanizaciones ya serían una constante en el camino, hasta llegar a Son Bou, pasando por Cala Galdana y Sant Tomás. Fin del tercer día, donde por suerte, estaba muy cerca de Alaior y tambiñen pude dormir en casa.

Ya con la fatiga y dolor de culo acumulado, me disponía a llegar hasta el lugar de partida, Maó. Me quedaban por recorrer algunos de los barrancos más característicos de la isla. Menorca, al no tener ríos, canaloza las aguas de lluvia a través de los barrancos, desembocando al mar, creados a lo largo de los años precisamente por la erosión. De Son Bou hacia la Costa Sur de Maó, pasando por Cales Coves y Cala’n Porter, también se evidenciaban notables signos de erosión. Con densiveles importantes, la ciclabilidad era inviable, y incluso costaróa proresar a caballo. Poco después ya rodaba por asfalto, por las urbanizaciones de Sant Lluís, Punta Prima y afueras de Maó, hasta llegar de nuevo hasta el Puero de Maó. Había sido una gran ruta, para descubrir todos los contrastes que te ofrece un territorio de extensión limitada, pero a la vez muy rico, así como para darse cuenta de los problemas que puede tener la masificación de algunos espacios. Contento por completar los 185 km y más de 4000 m de desnivel, troste por el estado en el que se encuentran algunos tramos del camíno, debido a la pérdida de suelo. 

Posteriormente a realizar el itinerario, vi notícias relacionadas con el tema de la erosión en el Camino. Comentar, que el Consell Insular de Menorca (CIME) envargó recientemente un estudio geológico donde se señalaban 342 puntos con diferentes grados de erosión: 183 en la costa Norte, siendo la zona dels Al·locs la más deteriorada, y 159 en la costa Sur, siendo la zona de Cala’n Porter la más mal conservada. La recuperación de los puntos en más mal estado se empezará el año que viene (2017), con fondos de la taxa turística. También se fomentará el uso de otros caminos rurales, para prevenir la erosión del Camino de Caballos. 

Para concluir, como en todos los temas ambientales, es complicado poder compenetrar los actores políticos, sociales, económicos y ambientales, en un bien común.

Pienso, que la reobertura hace unos años de este itinerario, es todo un éxito. Se consigue desestacionalizar un poco el turismo, promocionar la isla todo el año con pruebas deportivas por todo el camino, como la Trail del Camó de Cavalls, o simplemente para hacer tramos por libre en cualquiera de las 3 modalidades. Aún así, como todo camino mínimamente frecuentado, se debe mantener y conservar para que sea sostenible en el tiempo. Actualmente, actuaciones paliativas son necesarias, pero tambiñen deberían implementarse actuaciones preventivas, como por ejemplo, modificar ligeramente el trazado para evitar desniveles directos haciendo zig zag, colocando fijaciones en el terreno como troncos de madera, promoviendo enraizamiento de de vegetación adaptado que fije el suelo, etc.

Cabe recordar, que el suelo es un recurso no renovable, debido a que su regeneración tarda muchos años en producirse, y se debe gestionar adecuadamente.

Agradecimientos a la Familia Barber Fullana, por el soporte que me han dado, tanto en el transporte a los sitios de partida como en el habituallamiento al llegar a casa para cojer fuerzas para el día siguiente, en especial a Sandra y María.

Mauro R Rey

Bibliografía

Guia del Camí de Cavalls. Fundació Destí Menorca. IME, 2010.

Diari Ara

Diari Menorca.info

Wikipedia

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